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  • La asociación recuerda que, aunque los sistemas de impermeabilización son duraderos y fiables, el correcto mantenimiento por parte de la propiedad de los elementos contribuirá a un mejor funcionamiento de la cubierta. 
  • Desde AIFIm recuerdan que cualquier actuación sobre la cubierta debe de ser realizada por profesionales cualificados.

El insuficiente mantenimiento de la cubierta puede ocasionar problemas y comprometer su funcionamiento, provocando la aparición de patologías como humedades o goteras.

Por este motivo, desde AIFIm, Asociación Ibérica de Fabricantes de Impermeabilización, recuerdan la importancia de que la propiedad realice revisiones periódicas, a cargo de profesionales cualificados.

“Aunque los sistemas de impermeabilización son muy duraderos y requieren de un mantenimiento mínimo, la cubierta de nuestros edificios debe ser objeto de un mantenimiento riguroso, con el fin de evitar el deterioro de los materiales que la integran”, asegura Blanca Gutiérrez, directora de  AIFIm.

La asociación recomienda el establecimiento de un programa regular de inspección y mantenimiento, que ayudará a detectar aquellos problemas menores que, con el paso del tiempo, pueden verse agravados, evitando así las interrupciones de actividades o procesos de producción dentro del edificio. «Estas inspecciones deben ser realizadas por un profesional o empresa especializada. Además, todos los elementos de la cubierta tienen que ser sometidos a un examen y se deberá dejar constancia por escrito (registro) de cualquier fallo detectado, de tal manera que se pueda hacer un seguimiento para garantizar el funcionamiento óptimo de la cubierta y prevenir futuras patologías», apuntan desde AIFIm.

En cuanto al tipo de inspecciones y el tiempo que debe transcurrir entre las mismas, la asociación de fabricantes recomienda la realización de una inspección regular cada seis meses (principios de primavera y finales de otoño), que servirá para determinar si se han producido daños en la membrana; garantizar que los desagües de la cubierta no presentan obstrucciones; verificar que no existen elementos que puedan dañar la membrana (materiales de otros oficios, etc.), y revisar el equipo de detección y caídas de rayos.

«Es importante comprobar el estado de canalones y desagües, ya que un atasco podría dificultar la evacuación del agua de lluvia. También es importante eliminar restos que puedan suponer un lecho de cultivo de vegetación u otros microorganismos, que dañarían la impermeabilización. Esta limpieza debe hacerse con productos no abrasivos y elementos que no puedan dañar (punzonear o cortar) la membrana», subrayan.

Además, una vez al año es recomendable llevar a cabo un estudio más detallado de la cubierta plana para reparar las áreas dañadas, prestando atención a los perfiles y anclajes, así como cualquier daño detectado en la membrana. Es fundamental realizar un repaso del estado de desagües y canalones, limpiando rejillas y eliminando aquellas jaulas de alambre que puedan estar dañadas.

Asimismo, desde AIFIm recuerdan que antes de emprender cualquier trabajo de reparación se deben consultar las instrucciones originales ya que la cubierta puede estar en garantía. «Si existe una garantía, es esencial que el contratista original lleve a cabo el trabajo de reparación para garantizar que la garantía no se invalide», destacan. 

Por último, es necesario que cada 10 años la cubierta se someta a una inspección minuciosa. «En este caso, lo aconsejable es que el estudio lo lleve a cabo un instalador de cubiertas o un fabricante de sistemas para cubiertas», concluye Blanca Gutiérrez.

www.aifim.es