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  • Estos datos reflejan una década de cambio profundo en la forma en que las personas se comunican, trabajan y se relacionan. España se ha situado entre los países europeos con mejor despliegue de fibra y con un uso más intensivo de la conectividad móvil» explica Bernat Alcolea, coordinador de Somos Conexión.
  • En 2015, la banda ancha fija sumaba unos 12,7 millones de líneas, de las cuales la mayoría eran conexiones ADSL. Diez años después, el ADSL ha quedado prácticamente extinto, y la fibra óptica representa más del 90% de las conexiones fijas en el país.

En apenas diez años, España ha vivido una auténtica revolución digital. Según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el número de líneas de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) ha pasado de apenas 3 millones en 2015 a más de 17 millones en 2025, lo que supone un crecimiento del 470%.

El acceso a Internet también se ha generalizado en el ámbito móvil: las líneas móviles totales superan ya los 62 millones, de las cuales más de 55 millones disponen de acceso a Internet. El tráfico de datos móviles, por su parte, aumentó un 13,8% interanual en el primer trimestre de 2025, alcanzando 2,3 millones de terabytes.

“Estos datos reflejan una década de cambio profundo en la forma en que las personas se comunican, trabajan y se relacionan. España se ha situado entre los países europeos con mejor despliegue de fibra y con un uso más intensivo de la conectividad móvil”, explica Bernat Alcolea, coordinador de Somos Conexión.

El auge de la fibra óptica y el móvil como centro de la vida digital

En 2015, la banda ancha fija sumaba unos 12,7 millones de líneas, de las cuales la mayoría eran conexiones ADSL. Diez años después, el ADSL ha quedado prácticamente extinto, y la fibra óptica representa más del 90% de las conexiones fijas en el país. El tráfico medio mensual por línea fija ha alcanzado los 362,5 GB, según la CNMC, impulsado por el auge del streaming, el teletrabajo y el uso de servicios en la nube.

“La consolidación de la fibra ha permitido que hogares y empresas cuenten con una conexión más estable, eficiente y sostenible”, añade Alcolea. “No obstante, el mercado tiende a sobredimensionar las necesidades reales de los usuarios, promoviendo velocidades muy superiores a las que realmente requiere un uso doméstico medio. En la práctica, conexiones de 100 o 300 Mb resultan plenamente suficientes para cubrir las demandas habituales de navegación, streaming o teletrabajo. El siguiente reto no será tanto la velocidad, sino el uso responsable y ético de las redes: cómo compartimos, qué consumimos y qué huella digital dejamos”.

La telefonía móvil ha acompañado este crecimiento. Desde 2015, el número total de líneas móviles ha pasado de 50,6 millones a más de 62 millones, lo que supone un incremento del 22,52%. Por su parte, la penetración de Internet móvil ha alcanzado el 87% de la población. La CNMC destaca que el consumo de datos móviles sigue creciendo a doble dígito, impulsado por el vídeo, la mensajería instantánea y las plataformas sociales.

“El teléfono móvil se ha convertido en la puerta principal a la información y el entretenimiento. Pero también debemos recordar que la conectividad no es un fin en sí misma, sino una herramienta para mejorar la vida de las personas”, afirma el coordinador de Somos Conexión y añade “El futuro de la conectividad pasa por modelos más sostenibles, transparentes y cooperativos. No se trata solo de tener más megas, sino de construir una red que ponga a las personas y al planeta en el centro”.

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