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  • El importe medio de las hipotecas crece un 11,7% interanual hasta alcanzar los 170.771 euros, mientras los tipos se sitúan en un 2,97%.
  • “El crédito vuelve, las familias se organizan y el mercado funciona. Ahora la gran pregunta es si seremos capaces de ampliar la oferta al mismo ritmo. Sin vivienda, incluso un sistema financiero sano acaba chocando contra sus propios límites”, señala Robin Decaux, CEO de Equito.

El dato de noviembre confirma algo que venimos observando desde hace meses: la financiación hipotecaria no solo se ha recuperado, sino que lo hace con más músculo. El pasado mes de noviembre se registró la mejor cifra en un mes de noviembre desde 2010. Crece el número de hipotecas sobre vivienda un 12,4% interanual, pero crece aún más el capital prestado (+25,6%), y eso nos habla de operaciones de mayor importe en un contexto donde el acceso al crédito está funcionando. Cuando el capital sube más del doble que el volumen, no estamos ante un rebote técnico, sino ante un mercado que vuelve a activarse con convicción, incluso en un entorno de precios más altos.

“El aumento del importe medio hasta 170.771 euros, un 11,7% más frente a hace un año, refleja una realidad clara: la vivienda se encarece y los compradores están asumiendo tickets más elevados, apoyados por tipos de interés que siguen siendo razonables y, sobre todo, previsibles” destaca Robin Decaux, CEO de Equito.

El tipo medio se sitúa en un 2,97%, con predominio del tipo fijo, que representa un 61,5% sobre el total de hipotecas concedidas. “Esto confirma que las familias están priorizando estabilidad y control de la cuota a largo plazo. No buscan apurar el coste financiero: buscan certidumbre”, explica Decaux.

También es relevante la fuerte caída de las renegociaciones. Cuando las hipotecas con cambios de condiciones bajan un −32,8%, vemos menos urgencia por ajustar y menos presión financiera inmediata sobre los hogares, pero también un mercado que ya ha encontrado un nuevo equilibrio: se renegocia menos porque el incentivo es menor y porque el crédito, en general, está fluyendo. El sistema no está tensionado por el lado de la financiación; el cuello de botella sigue estando fuera del balance bancario: en la oferta de vivienda disponible y accesible.

Por último, la divergencia territorial vuelve a dejar claro que no existe un único mercado inmobiliario en España. Vemos crecimientos muy fuertes en Cantabria, Comunitat Valenciana y Andalucía, frente a descensos en Baleares, Aragón y Madrid, lo que apunta a una rotación del dinamismo hacia zonas donde el binomio precio–acceso aún permite tracción, mientras que los mercados más tensionados empiezan a mostrar fatiga. “El crédito se está moviendo hacia donde todavía tiene sentido económico. Y eso refuerza una idea clave: el problema no es la demanda ni la financiación, es dónde y cómo somos capaces de generar vivienda que responda a esa demanda”, subraya Decaux.

“El crédito vuelve, las familias se organizan y el mercado funciona. Ahora la gran pregunta es si seremos capaces de ampliar la oferta al mismo ritmo. Sin vivienda, incluso un sistema financiero sano acaba chocando contra sus propios límites”, concluye el CEO de Equito.

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