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  • Nettaro aplica la observabilidad como pilar clave para garantizar la continuidad asistencial y la eficiencia operativa en entornos sanitarios complejos, especialmente en grandes servicios públicos de salud que operan con decenas de hospitales, múltiples aplicaciones críticas y atienden a millones de ciudadanos.

La Unión Europea ha fijado como objetivo que el 100 % de los ciudadanos de la UE deberán tener acceso a sus historias clínicas electrónicas (HCE) en el año 2030.

Se estima que el sector de la salud digital crecerá un 21,60% hasta 2034, alcanzando los 1,9 mil millones de euros.

La industria de la salud está inmersa en una transformación digital en búsqueda de más eficiencia, seguridad y poner el foco en el paciente. El pasado año, el mercado global de salud digital fue valorado en alrededor de 359.090 millones de euros y se proyecta que crezca aproximadamente de 419.620 millones de euros en 2026 a cerca de 1.975.050 millones para 2034, exhibiendo una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 21,60 %, según cifras de Fortune Business Insights.

La modernización de la industria requiere de un control preciso para asegurar su correcto funcionamiento. Esto es posible gracias al uso de observabilidad, una tecnología que ofrece visibilidad continua y en tiempo real del funcionamiento de los sistemas digitales que soportan la atención médica. nettaro, consultora española especializada en observabilidad, ya aplica esta tecnología como un pilar clave para garantizar la continuidad asistencial y la eficiencia operativa en entornos sanitarios complejos, especialmente en grandes servicios públicos de salud que operan con decenas de hospitales, múltiples aplicaciones críticas y atienden a millones de ciudadanos, donde la dependencia tecnológica es total para la prestación del servicio.

Hasta el momento, los proyectos de observabilidad desplegados por nettaro en el sector salud han permitido obtener una reducción del tiempo medio de resolución (MTTR) de entre un 40% y un 60% menos gracias a la correlación automática de eventos, análisis causal basado en dependencias y detección de anomalías mediante baselines dinámicos. A su vez, se ha logrado una disminución de las  interrupciones críticas de servicio con una reducción del 30% al 40% de incidencias prolongadas que afectan simultáneamente a grandes cantidades de usuarios internos. La estabilidad y rendimiento continuo de las aplicaciones facilitan a su vez una mejora de la eficiencia operativa del personal sanitario, estimados entre un 15% y un 25%, evitando bloqueos que impedían dar citas, emitir recetas, solicitar pruebas o acceder a la información clínica.

El proceso de digitalización a la e-salud introduce diversas tecnologías para transformar la forma de prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades, así como modificar la administración tradicional de los servicios sanitarios. Esto implica, entre otros, la gestión digital de la información clínica con las Historias Clínicas Electrónicas (HCE), la atención médica a distancia vía telemedicina, la automatización de los procesos operativos (citas en línea, inventarios electrónicos…) o la introducción de tecnologías avanzadas como IoT o la inteligencia artificial. En este respecto, destaca, por ejemplo, el objetivo fijado por la Unión Europea en materia de salud electrónica, por el que el 100 % de los ciudadanos de la UE deberán tener acceso a sus historias clínicas electrónicas (HCE) para el año 2030.

En España, y en respuesta al objetivo establecido por la UE, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha la Estrategia de Salud Digital 2021-2026 con una dotación total en ejecución de 893 millones de euros repartidos en diversos proyectos. Así, y de acuerdo al último Informe Anual del Sistema Nacional de Salud (SNS), publicado en 2025, ya se han realizado 1.335.741 consultas a informes de la Historia Clínica Electrónica, un incremento del 60% respecto al año anterior, lo que supone un claro indicador del crecimiento de la industria.

En este contexto de exigencia, la observabilidad se consolida como una herramienta estratégica, sin cuya aplicación en estos entornos de medicina digitalizada, los sistemas de salud operarían sin visibilidad ni control, lo que aumentaría el riesgo de fallos sin detectar o la caída de servicios críticos. Esto implica a su vez tiempos de respuesta mucho más largos. Esta tecnología funciona mediante la recopilación y análisis continuo de datos que describen el comportamiento de los sistemas tecnológicos que soportan la atención sanitaria. Se realiza basado en tres pilares. Por un lado, los Logs o registros, eventos detallados que dejan constancia de lo que ocurre en un sistema, como accesos a historias clínicas. Permiten investigar incidentes y cumplir con normativas de seguridad y privacidad.

Por otro lado están las métricas, datos cuantitativos que miden el estado y rendimiento de los sistemas, como tiempos de respuesta de una aplicación médica, disponibilidad de servidores. Con esta información se puede comprobar que las plataformas están funcionando de manera eficiente. Por último, los Traces o trazas, que permiten seguir el recorrido completo de una solicitud a través de distintos sistemas, por ejemplo desde una consulta de telemedicina hasta el acceso a la historia clínica. Este valor es clave, por ejemplo, para detectar cuellos de botella. En conjunto, los logs, las métricas y las trazas permiten tener una visión completa de cómo funcionan los sistemas de la medicina digital para mantenerlos estables, seguros y disponibles, con una menor dependencia de análisis manual. De hecho, según métricas de nettaro, la observabilidad permite disminuir hasta en un 50% el tiempo dedicado a análisis manual de logs y resolución reactiva.

Nettaro diseña e implanta plataformas de observabilidad unificadas, que responden a la creciente complejidad de la industria sanitaria con arquitecturas modernas como microservicios, APIs, Kubernetes y el uso de la nube híbrida. Las soluciones de nettaro están totalmente adaptadas a los entornos sanitarios híbridos y altamente personalizados, con diferentes cometidos. Por ejemplo, la Observabilidad de Aplicaciones (APM), o el análisis avanzado de experiencia de usuario, con el que se puede obtener una visión del impacto de incidencias sobre el entorno completo del hospital, ya sean médicos, personal administrativo o pacientes. Destaca a su vez el soporte a aplicaciones desarrolladas a medida, especialmente crítico en el sector salud, donde muchas soluciones no son estándar y evolucionan constantemente.

En definitiva, la industria de la salud está experimentando una transformación digital estructural y estratégica, que será impulsada por la observabilidad gracias a la visibilidad y confianza que aporta sobre los sistemas digitales que sostienen la atención médica. Para que la inmersión digital de la salud sea verdaderamente efectiva, confiable y centrada en el paciente, primero se necesita asegurar que la tecnología responda y  mejore la calidad de la atención sanitaria.