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Puede que haya oído hablar de la ley de Sod, también denominada ley de Finagle o ley de Murphy: «Si algo puede salir mal, saldrá mal, y a menudo en el peor momento posible». Es una realidad, y cuando resulta inevitable que algo salga mal, a veces la única solución es aceptar las consecuencias e intentarlo nuevamente con mayor determinación. En este artículo, Neil Ballinger, jefe de EMEA del proveedor de piezas industriales EU Automation, analiza la reanudación de la producción tras una avería del equipo.  

Sugerir que los equipos industriales guarden rencor a los ingenieros que los operan es un tanto absurdo, al igual que las secuelas de las averías. Al haber potencialmente miles de piezas de los equipos interdependientes, interrelacionadas, sincronizadas y configuradas con gran precisión para maximizar la productividad, siempre es posible que algo falle. Un ejemplo que corrobora lo anterior son las averías de la maquinaria, que son la principal causa de los tiempos de inactividad imprevistos en las fábricas, ya que casi la mitad se producen por esa razón.

Se podría entender que pensáramos que este tipo de situaciones pertenecen al pasado. Al fin y al cabo, los ordenadores modernos con software SCADA (que en las versiones de última generación incluso cuentan con algoritmos de aprendizaje automático) deberían ser capaces de identificar y descubrir los equipos defectuosos mucho antes de que se averíen. ¿O no?

En teoría, sí, ya que las averías del equipo repentinas e imprevistas se pueden evitar por completo con un mantenimiento planificado y predictivo que haya sido programado a partir de los datos obtenidos con un sistema SCADA moderno y plenamente integrado.

¿Pero en qué medida se corresponde esta teoría con la realidad del mercado, en el que los márgenes operativos son estrechos, los pedidos no cesan y se deben considerar los errores humanos? Parafraseando a Helmuth von Moltke, general prusiano en tiempos de Napoleón: «Ningún plan sobrevive al contacto con la realidad».

Detenerse por completo

Si el servomotor de una cinta transportadora se gripara de repente, por ejemplo, el resto de motores de la línea experimentarían una enorme subida en su par de torsión, lo que podría acarrear graves consecuencias, como provocar un riesgo de incendio. Incluso si el motor no se gripara y simplemente dejara de funcionar, los demás motores deben compensar esa situación, lo que reduciría directamente su vida útil prevista al ponerlos bajo presión excediendo los parámetros de la línea diseñados inicialmente.

Esto hace que evaluar los equipos vinculados y adyacentes sea el primer aspecto (y posiblemente el más importante) a considerar a la hora de reanudar el trabajo de manera segura tras una parada, y no olvidemos que los motores son solo una pieza de este puzle. También se debe considerar la supervisión de calibradores, válvulas mecánicas y compresores hidráulicos, así como de casi todos los componentes del equipo relacionados con la pieza en concreto que ha fallado.

Otro factor a considerar, aunque el estrés o los daños no resulten aparentes, es que quizás se deba detener el equipo procedimental en su sitio cuando se produzca un fallo. Esto suele ocurrir después de que se produzcan fallos eléctricos y apagones de emergencia repentinos, y puede acarrear consecuencias muy dañinas si los equipos autónomos no inicializados comienzan de improviso su función de respaldo.

Los costes del tiempo perdido

Hay pocas situaciones en las que el tiempo tenga tantísimo valor como el que tiene en caso de cierre de una línea de producción industrial. Cada segundo de inactividad cuesta literalmente cientos de dólares en cuanto a producción perdida, pero los efectos se manifiestan en ambas direcciones de la cadena de suministro, es decir, tanto en los proveedores como en los consumidores. Por lo tanto, la producción se ralentizará, lo que pondrá por las nubes el auténtico coste de una línea detenida.

La velocidad es fundamental en esta situación. En un primer momento, puede que ignorar este consejo y simplemente detener la línea de producción parezca una buena solución para ahorrar tiempo, pero el estrés añadido al equipo de la línea de producción y el posible deterioro de este podrían provocar que se produjera otra avería antes de lo previsto. Este círculo vicioso puede atrapar a las empresas en una espiral repetitiva de derroche y tensión.

Así que, si bien es probable que las máquinas todavía no nos la tengan jurada, un poco de esfuerzo extra significa que podemos sacarles el máximo partido mientras sigan de nuestro lado.

¿Se ha quedado estancado con una línea de producción detenida debido a las dificultades para obtener una pieza de repuesto? Póngase en contacto con EU Automation y le entregaremos directamente esa pieza de repuesto en el Reino Unido en menos de 24 horas, o en 72 horas en Europa.

 www.euautomation.com/es/automated