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  • La Comisión Europea refuerza su apuesta por una respuesta sanitaria más coordinada, resiliente y preparada frente a futuras crisis globales, con una nueva iniciativa centrada en la prevención y la cooperación internacional
  • Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO: “La IA comienza a integrarse en el Sistema Nacional de Salud con primeros usos en diagnóstico y gestión, aunque su despliegue aún está en una fase inicial y requiere consolidación para lograr impacto real en el sistema”

En los últimos años, crisis sanitarias como la pandemia de la COVID-19 han puesto de manifiesto la necesidad de contar con sistemas sanitarios más preparados, interoperables y capaces de compartir información de forma rápida y homogénea.

Estas experiencias han acelerado el impulso de políticas europeas orientadas a reforzar la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta coordinada entre países.

Por ello, la Comisión Europea ha presentado una nueva iniciativa destinada a reforzar la seguridad sanitaria a nivel mundial, con el objetivo de mejorar la capacidad de prevención, preparación y respuesta ante futuras emergencias sanitarias.

La propuesta se enmarca en la estrategia comunitaria por avanzar hacia sistemas sanitarios más resilientes, coordinados y capaces de anticiparse a crisis de gran impacto y se apoya en la Unión Europea de la Salud, la Estrategia de Preparación de la Unión y la Estrategia de la UE en materia de Salud Global, así como en el instrumento Global Gateway, a través del cual la UE moviliza financiación y combina recursos públicos y privados para reforzar la capacidad de los países socios en la prevención, detección y respuesta ante amenazas transfronterizas para la salud.

Dentro de este marco, la Comisión Europea destaca el impacto de programas ya en marcha como la iniciativa del Equipo Europa sobre fabricación y acceso a vacunas, medicamentos y tecnologías sanitarias (MAV+), que ha movilizado alrededor de 2.000 millones de euros para mejorar la respuesta a los desequilibrios de suministro sanitario, especialmente en el continente africano.

En este contexto, la iniciativa pone el foco en la cooperación entre Estados miembros, el refuerzo de las capacidades de vigilancia y respuesta, así como en la modernización de los sistemas de información sanitaria, con el fin de garantizar una actuación más ágil y eficaz ante posibles amenazas para la salud pública.

Uno de los ámbitos clave en este proceso es la gestión y el tratamiento de la información clínica, donde la codificación sanitaria adquiere un papel esencial para asegurar la calidad, la interoperabilidad y la utilidad de los datos en la toma de decisiones.

“La codificación clínica es una pieza fundamental dentro de cualquier estrategia que busque mejorar la respuesta del sistema sanitario. Permite transformar la información asistencial en datos estructurados, comparables y útiles para la gestión, la investigación y la planificación sanitaria”, señala Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.

Desde ASHO destacan que, además, este tipo de iniciativas europeas suponen un avance relevante para seguir profesionalizando la gestión de la información sanitaria: “Avanzar hacia modelos comunes de codificación y estandarización en Europa no solo mejora la eficiencia de los sistemas sanitarios, sino que también fortalece la capacidad de respuesta ante futuras crisis y contribuye a una sanidad más segura y basada en datos”, concluye Cuscó.

www.asho.net