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  • Cuerva presenta un nuevo benchmark sobre cómo empresas industriales de diferentes sectores están abordando distintos retos de cara a 2030.
  • El control de costes, la automatización y la gestión basada en datos destacan entre las prioridades de las empresas consultadas.

Medir de forma fiable el consumo energético e integrar esa información en los procesos productivos continúa siendo un desafío para algunas empresas industriales. Así lo refleja un análisis elaborado por la energética granadina Cuerva, que recoge la visión de responsables de empresas de sectores como reciclaje industrial, agroalimentación, ingeniería, instalaciones eléctricas y distribución de carburantes sobre sus retos energéticos hacia 2030.

Bajo el título ¿Cuál es el camino hacia la optimización energética industrial?, el informe revela que el 57 % de las empresas participantes identifica el control del gasto energético como principal motor de sus decisiones, mientras que otro 57 % sitúa la digitalización y monitorización entre sus prioridades. El conjunto del benchmark muestra cómo la gestión energética empieza a abordarse de forma cada vez más vinculada a la productividad, la continuidad operativa y la capacidad de anticipación

La falta de datos dificulta la toma de decisiones energéticas

El 43 % de las compañías consultadas identifica la falta de datos fiables sobre el consumo por máquina o proceso como su principal barrera, mientras que un 29 % señala la escasa integración entre producción, energía y mantenimiento. Otro 29 % apunta a procesos manuales sin capacidad de actuación en tiempo real y el mismo porcentaje a la falta de perfiles especializados. En comparación, solo el 14 % identifica el coste inicial y el acceso a financiación como principal obstáculo.

Ante estos desafíos, los sistemas de monitorización, automatización, SCADA o EMS permiten relacionar consumos con máquinas y líneas de producción, facilitando decisiones que mejoren la eficiencia y optimicen los recursos disponibles.

Coste energético, volatilidad y generación propia

Frente a la volatilidad del mercado, el 57 % de las empresas consultadas recurre a generación propia para reducir su exposición al precio de la energía, mientras que un 29 % utiliza monitorización activa del consumo en tiempo real. Otro 29 % reconoce que todavía no dispone de una estrategia definida.

Estas decisiones pueden traducirse en resultados económicos concretos, como muestra el caso de Asigran, que ha logrado reducir un 30 % su coste de energía eléctrica mediante la instalación de autoconsumo, poniendo de manifiesto el impacto de estas decisiones sobre los costes de producción y la competitividad.

Hacia una industria más autónoma, digital y preparada

La continuidad operativa constituye otro de los desafíos. El 43 % de las compañías participantes identifica la garantía de suministro entre sus prioridades energéticas y un 57 % cuenta con sistemas de almacenamiento o prevé incorporarlos, mientras que la generación propia aparece también como una vía para reducir la exposición al mercado y reforzar la autonomía energética.

De cara a 2030, los responsables consultados anticipan una mayor integración de inteligencia artificial, automatización y gemelos digitales para optimizar la gestión del consumo. Sin embargo, esta transformación también requerirá profesionales capaces de interpretar los datos y trasladarlos a la toma de decisiones. En esta línea, Cuerva apuesta por su modelo de Smart Solutions for Industries, que analiza el consumo y la operativa industrial para identificar soluciones con impacto en el negocio.

“El objetivo es usar la energía como palanca de transformación empresarial”, afirma Ignacio Cuerva, CEO de Cuerva, quien defiende la necesidad de avanzar hacia una industria más inteligente y optimizar los procesos más allá de la propia eficiencia energética.

www.page.cuervaenergia.com