- La inteligencia artificial empieza a integrarse en el Sistema Nacional de Salud con aplicaciones iniciales en diagnóstico y gestión, aunque siguen presentes retos como la interoperabilidad, la formación de profesionales y la equidad en su implantación
- Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO: “La IA comienza a integrarse en el Sistema Nacional de Salud con primeros usos en diagnóstico y gestión, aunque su despliegue aún está en una fase inicial y requiere consolidación para lograr impacto real en el sistema”
Seis meses después de la aprobación de la Estrategia de Inteligencia Artificial del Sistema Nacional de Salud (SNS), la inteligencia artificial comienza a incorporarse progresivamente en la sanidad pública española, con primeros casos de uso en distintos niveles asistenciales y de gestión.
La implantación de esta tecnología se está produciendo de forma inicial y desigual entre comunidades autónomas, especialmente en ámbitos como el diagnóstico por imagen, el apoyo a la toma de decisiones clínicas y la optimización de la gestión hospitalaria, aplicaciones que buscan mejorar la eficiencia del sistema sanitario, agilizar procesos y reforzar el trabajo de los profesionales sanitarios.
Sin embargo, el despliegue de la inteligencia artificial en el SNS todavía se encuentra en una fase temprana y enfrenta importantes retos estructurales que condicionan su escalabilidad a nivel nacional. Entre ellos destacan la interoperabilidad de los sistemas de información entre comunidades autónomas, la necesidad de formación específica para los profesionales sanitarios, la calidad y estandarización de los datos clínicos y la garantía de un acceso equitativo a estas tecnologías en todo el territorio.
La Estrategia de IA del SNS establece un marco común para avanzar en la integración de estas herramientas en la sanidad pública española, con el objetivo de mejorar la calidad asistencial, la eficiencia del sistema y el soporte a la toma de decisiones clínicas, siempre bajo criterios de seguridad, ética y validación.
“La inteligencia artificial empieza a incorporarse de forma real al Sistema Nacional de Salud, pero su impacto dependerá de la capacidad de consolidar su uso en el conjunto del sistema, integrar los datos entre territorios y acompañar a los profesionales en este proceso de transformación”, explica Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.
En este contexto, la implantación progresiva de la inteligencia artificial en el sistema sanitario público español se enmarca en una transformación a medio y largo plazo que aspira a mejorar la capacidad de diagnóstico temprano, optimizar la gestión de recursos sanitarios, reducir la carga administrativa de los profesionales y avanzar hacia una medicina más personalizada y predictiva.
“Más allá del avance tecnológico, el verdadero reto es asegurar que la inteligencia artificial se construya sobre datos clínicos de calidad, bien estructurados y comparables entre territorios. Sin esa base, su potencial en la práctica clínica y en la gestión sanitaria se verá necesariamente limitado”, concluye Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.

