- La nueva presión sobre el acceso a la red eléctrica añade una exigencia extra a los data centers y obliga a distinguir entre proyectos sólidos y meramente especulativos.
- Para cdmon, esa tensión refuerza la necesidad de reducir dependencias de terceros y apostar por entornos con más control, previsibilidad y soberanía digital.
Un año después del apagón que afectó a España el 28 de abril de 2025, el sector tecnológico sigue evaluando las consecuencias que una interrupción eléctrica puede tener sobre la continuidad de los servicios digitales, la conectividady la operativa empresarial. El incidente puso de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras que sostienen buena parte de la actividad económica y social.
Desde cdmon, proveedor de servicios de alojamiento e infraestructura digital, consideran que el apagón dejó varias lecciones relacionadas con la resiliencia tecnológica, la planificación de infraestructuras críticas y el control de los datos. Según David Blanch, director digital de cdmon, el primer aprendizaje tiene que ver con la interdependencia de los sistemas que soportan la actividad digital: “El apagón demostró que la continuidad digital no depende solo del servidor o de la web, sino de toda la cadena que la sostiene, desde el suministro eléctrico hasta las telecomunicaciones y el alojamiento”.
El directivo subraya que una interrupción en cualquiera de estos ámbitos puede afectar al funcionamiento de servicios esenciales. “La resiliencia no puede limitarse a la capa visible del servicio; exige infraestructuras robustas, planes de contingencia y capacidad real de respuesta ante fallos”, explica Blanch.
El segundo aprendizaje está relacionado con la preparación previa. Durante el apagón, numerosos centros de datos lograron mantener su actividad gracias a sistemas de respaldo como grupos electrógenos y sistemas de alimentación ininterrumpida. Para cdmon, esta circunstancia confirmó que la resiliencia no es un elemento improvisado. “Los centros que resistieron lo hicieron porque contaban con sistemas de respaldo bien mantenidos y probados con antelación. En situaciones de crisis, la diferencia la marcan las decisiones tomadas mucho antes de que ocurra el incidente”, apunta Blanch.
En este contexto, el responsable digital de cdmon destaca el papel estratégico del alojamiento dentro del negocio digital. “El hosting una parte esencial del negocio, donde la monitorización y el soporte continuo son determinantes para proteger tanto la operación como los datos”, afirma.
La tercera lección que dejó el apagón está relacionada con la soberanía digital. El incidente evidenció el grado de dependencia de terceros que mantienen muchas organizaciones para alojar y gestionar sus servicios. Según Blanch, esta dependencia incrementa la exposición a riesgos externos: “Cuanto menor es el control sobre los datos y la infraestructura, mayor es la vulnerabilidad ante cualquier interrupción que no depende de la propia organización”.
Desde cdmon defienden que el control de los datos y de la infraestructura debe permanecer en manos del cliente. “La capacidad de decisión sobre dónde están los datos y cómo se gestionan es un factor clave para garantizar la continuidad del servicio y reducir riesgos”, sostiene el directivo, que resume esta idea con una afirmación cada vez más presente en el sector: “La gran batalla digital no es la tecnología, sino quién controla los datos”.
Esta visión se refleja también en el posicionamiento de cdmon sobre el papel del alojamiento. “El hosting ha dejado de ser un servicio indiferenciado y se ha convertido en infraestructura crítica para el negocio. Cuando falla, el impacto no es solo técnico, sino también operativo, económico y reputacional”, señala Blanch.
En relación con el debate energético y regulatorio que rodea al crecimiento de los centros de datos, desde cdmon consideran que la presión sobre la red eléctricarefuerza la necesidad de proyectos bien planificados. “El crecimiento digital no puede basarse en la improvisación. Requiere infraestructuras previsibles, sostenibles y con vocación de permanencia”, concluye Blanch.

