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Robots, sensores, mantenimiento predictivo, IoT… La digitalización está transformando las fábricas hasta alcanzar niveles de automatización impensables hace apenas unos años.

Sin embargo, basta con apartar por un momento la mirada de las líneas de producción para encontrar procesos mucho más tradicionales.

¿Quién tiene cada herramienta? ¿Dónde está la PDA que necesita un operario? ¿Se ha devuelto el equipo utilizado durante el turno anterior? ¿Está cargado el dispositivo que necesita el siguiente trabajador?

Son operaciones cotidianas que pueden parecer secundarias dentro de una planta industrial, pero que afectan directamente a algo fundamental: que cada trabajador disponga del recurso adecuado en el momento en que lo necesita.

Y en muchas compañías todavía se gestionan mediante llaves, armarios convencionales, hojas de registro, documentos Excel o personal encargado de entregar y recoger material.

La fábrica se digitaliza pero… ¿qué hay de sus activos?

De solo guardar herramientas a gestionar información para tomar decisiones

Una herramienta guardada dentro de un armario convencional ofrece poca información. Sabemos que debería estar allí. Pero cuando desaparece del armario o aparece rota comienzan las preguntas:

Quién la ha retirado, cuándo, para qué trabajo, cuándo debería haberla devuelto o quién fue su último usuario.

Una smart locker cambia completamente este planteamiento porque transforma el almacenamiento físico en un proceso digital, algo muy distinto a una simple expendedora de EPIS, lo cual no tiene nada que ver con esto.

El trabajador se identifica y el sistema comprueba sus permisos. Accede únicamente al compartimento correspondiente, retira el activo y la operación queda registrada. Cuando termina de utilizarlo, realiza el proceso inverso y su devolución queda igualmente trazada.

De este modo, la empresa no dispone simplemente de un lugar en el que guardar material, sino de un sistema automatizado para gestionar todo tipo de equipos industriales de manera integral con datos para la toma de decisiones.

Herramientas, PDAs, EPIs, llaves… una misma necesidad

Las posibilidades son especialmente amplias en entornos industriales porque prácticamente cualquier planta necesita gestionar recursos compartidos.

Las taquillas inteligentes pueden utilizarse para herramientas, todo tipo de equipos industriales, PDAs, escáneres, tablets, terminales móviles, walkie-talkies, llaves, tarjetas de acceso, EPIs o cualquier dispositivo de empresa.

Pensemos, por ejemplo, en una planta que trabaja a varios turnos:

Al comenzar la jornada, diferentes trabajadores necesitan recoger determinados dispositivos y herramientas. Durante el cambio de turno, esos activos deben ser devueltos para que vuelvan a estar disponibles (y en su caso, también totalmente cargados). Si el proceso depende de una o varias personas, la propia gestión del material consume recursos.

Con un sistema automatizado, el trabajador autorizado puede realizar la retirada y devolución de manera autónoma. Esto permite eliminar numerosas tareas manuales y, al mismo tiempo, mantener el control ahorrando tiempo y costes.

Buscar una herramienta durante unos minutos puede parecer irrelevante. El problema aparece cuando esos minutos se multiplican por diferentes trabajadores, activos, incidencias y jornada laborales.

Una PDA que no está donde debería, una herramienta que nadie sabe quién utilizó por última vez o una llave que debe localizarse antes de realizar una intervención generan pequeños tiempos improductivos. Individualmente son difíciles de percibir. Acumulados, dejan de serlo.

Precisamente por ello, uno de los siguientes pasos de la digitalización industrial consiste en actuar sobre esos micro procesos que permanecen fuera de los grandes proyectos de automatización.

Community Locker: los lockers inteligentes para una industria más eficiente

Community Locker, la división de taquillas inteligentes para la industria desarrollada por el fabricante Megablok, cuenta con software propio, lo que permite adaptar el funcionamiento del sistema a las necesidades de cada proyecto, 100% a medida.

Se pueden establecer usuarios y permisos, controlar accesos y mantener un histórico de operaciones. Además, mediante API, la solución puede integrarse con otros sistemas utilizados por la compañía, así como con cualquier ERP, tarjetas de empleado RFID etc.

Esto resulta especialmente relevante en el contexto de la Industria 4.0., ya que una fábrica conectada necesita que sus diferentes sistemas puedan intercambiar información. Por eso, el smart locker se convierte en otro punto conectado dentro del ecosistema digital de la planta.

La información generada por algo tan cotidiano como retirar o devolver una herramienta pasa así a formar parte de la gestión digital de la organización.

A esta capacidad tecnológica se suma la experiencia industrial de Megablok como fabricante de equipamiento profesional, combinando fabricación, resistencia y tecnología dentro de una misma solución.

La Industria 4.0 no consiste simplemente en tener más tecnología. Consiste en utilizarla para eliminar ineficiencias y disponer de información allí donde antes no existía.

A veces, la oportunidad de automatización de una fábrica no está en adquirir una nueva máquina, sino en optimizar la gestión de sus activos del día a día.

www.community-locker.com